Practicantes argentinos de Falun Dafa agredidos en el Festival del Año Nuevo Chino de 2025 en Buenos Aires

El 26 de enero de 2025, durante las celebraciones públicas del Año Nuevo Chino en Buenos Aires, un ataque coordinado tuvo como objetivo a practicantes de Falun Dafa en la Plaza Parque Nacionales Argentinos. Testigos presenciales e imágenes documentadas proporcionadas por la Asociación de Falun Dafa de Argentina (ACEFD) muestran a un grupo de aproximadamente 40 individuos, presuntamente vinculados a la Embajada china, atacando a practicantes que repartían folletos informativos o paseaban por el festival con camisetas amarillas. Al parecer, autoridades locales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) aceptaron instrucciones diplomáticas de la Embajada China y dieron a la policía metropolitana orden de no intervenir, dejando a los practicantes expuestos a la violencia por parte de agresores chinos. Además de ser agredidos, varios practicantes fueron detenidos y uno de ellos estuvo por más de 5 horas incomunicado en una comisaría.

El incidente ha sido denunciado por medios latinoamericanos como Agencia Nova, Realpolitik, La Posta de Mar del Plata, Fm Artika, Mundo Libre Diario, y Palabras y Verdades.

Un ataque coordinado

Durante las festividades del Año Nuevo Chino en CABA, ciudadanos argentinos practicantes se acercaron para hacer su habitual actividad de concientización y meditación en el evento vistiendo sus típicas camisetas amarillas, paraguas o banderas con la frase “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”, que expresa sus creencias. Mientras los practicantes esperaban la ceremonia inaugural con sus paraguas y banderas aún sin desplegar, un hombre chino no identificado caminó entre la multitud hablando por su walkie-talkie, señaló a los practicantes y dirigió hacia ellos a un grupo organizado de individuos pro-Beijing, quienes inmediatamente se abalanzaron y atacaron.

Izquierda: Un hombre con camisa blanca y gorra negra habla por un walkie-talkie y señala a los practicantes argentinos de Falun Dafa en el Festival del Año Nuevo Chino en Buenos Aires, el 26 de enero de 2025. A la derecha: Minutos después, Ignacio Chirinos es inmovilizado en el suelo y esposado por una persona vestida de civil y un policía, con decenas de individuos chinos rodeandolos (TikTok/marmeiss).

Imágenes de Tik Tok publicadas por testigos presenciales muestran a Ignacio Chirinos -un practicante de Falun Dafa que viajó con su esposa desde la ciudad bonaerense de Luján- en el suelo siendo inmovilizado y esposado por una persona vestida de civil y un policía, rodeados por una decena de individuos chinos que le arrancaron de las manos su bandera con la frase “El mundo necesita Verdad, Benevolencia y Tolerancia”. Un paraguas con un mensaje similar también fue arrebatado luego a otro practicante.

Los testigos observaron que los agresores chinos se reían despectivamente cuando los espectadores pedían clemencia para los agredidos, especialmente cuando atacaban a mujeres, alguna de ellas con niños. En un caso, una mujer vestida de civil que se identificó como miembro del “Ministerio de Seguridad [de CABA]” intentó robar una camiseta amarilla de Falun Dafa a una practicante y la acusó de “terrorista”.

En simultáneo ocurrieron varios incidentes: la practicante argentina Meilin Klemann fue atacada por individuos chinos mientras repartía folletos informativos y sostenía una camiseta amarilla de Falun Dafa.

Ocho o diez hombres la tiraron al suelo para quitarle sus pertenencias cuando intentaba grabar las agresiones que estaban ocurriendo, dañando su teléfono y sus gafas. En lugar de detener a los agresores, la policía tiró a Klemann al piso, la detuvo, la sacó por la fuerza del predio, la esposó con violencia y la mantuvo detenida por horas a la vista de todos. “Cuando diez personas atacan a una persona”, afirmaron los agentes policiales, “deben sacar a esa persona”.

A pesar de los actos de violencia, la policía local -bajo supuestas instrucciones de funcionarios de gobierno de CABA y frente a la vista de su Ministro de Seguridad, que se encontraba en el escenario- no intervino ni protegió a los ciudadanos argentinos de las agresiones inmotivadas y unilaterales por parte de los hombres chinos. Como resultado, los practicantes sufrieron lesiones físicas y sus pertenencias personales y banderas fueron robadas con violencia.

Un agresor, tras una breve detención en las cercanías del lugar, fue puesto en libertad tras realizar unas llamadas confidenciales. Se marchó en un coche de lujo con sus socios, mientras que los practicantes de Falun Dafa heridos, entre ellos mujeres y niños, fueron detenidos y más tarde enfrentaron cargos de “resistencia, agresión y asalto”.

Capturas de pantalla de un video tomado por un practicante el 26 de enero de 2025 muestran a tres hombres chinos rodeándolo antes de que su teléfono cayera al suelo.

Detención selectiva

Varios practicantes fueron privados de su libertad y tuvieron que afrontar detenciones prolongadas a pesar de no haber cometido ningún delito; como Romina García, que permaneció retenida durante más de cinco horas con su hijo de cinco años. En el caso de Klemann, informó haber sufrido fuertes dolores durante su detención pero se abstuvo de pedir verificación médica por temor a pasar por algo similar a lo ocurrido durante el G20 en 2018.

Klemann contó que en noviembre de 2018 un incidente particularmente alarmante tuvo lugar durante la reunión del G20 en Buenos Aires, cuando el agregado militar de la embajada china -coronel Liu Chang- supuestamente solicitó a la policía argentina trasladar a la frontera con Uruguay a nueve practicantes de Falun Dafa detenidos para que los entregaran a agentes chinos. Según un contacto del gobierno argentino simpatizante de Falun Dafa, los funcionarios federales se negaron a cumplir esta orden y los practicantes fueron liberados. Sin embargo, los practicantes permanecieron detenidos e incomunicados durante 18 horas sin que se informara su paradero, lo que se asemeja a una desaparición forzada. En su momento, este incidente fue reportado por Buenos Aires Times, Todo Noticias y Minghui.

 Klemann también compartió su experiencia previa durante las festividades del Año Nuevo Chino en Buenos Aires, en una entrevista que el Centro de Información de Falun Dafa le realizó el 29 de enero de este año. En 2024, los practicantes locales de Falun Dafa levantaron banderas con el lema “Falun Dafa es bueno” durante la ceremonia de inauguración. La transmisión en vivo del evento a China causó al parecer una gran vergüenza al recién llegado embajador chino en Buenos Aires.

Klemann cree que “este año estaban más que preparados. La embajada organizó a docenas de matones chinos y seguridad privada local para asegurar que no nos oyeran ni nos vieran. Literalmente nos esperaron y la policía recibió instrucciones de impedirnos mostrar nuestro mensaje”.

Vigilancia sistemática

Durante el evento de año nuevo chino en la plaza Parques Nacionales Argentinos, un fotógrafo de la fuerza policial de CABA -equipado con tecnología avanzada- filmó a Liwei Fu -la presidente de la ACEFD- durante un período prolongado. Fu, que ha enfrentado amenazas y agresiones por parte de actores vinculados al PCCh durante más de dos décadas, no dio su consentimiento para la filmación y le pidió al individuo que dejara de filmar. Aunque el fotógrafo hizo una breve pausa, reanudó la filmación poco después e ignoró su derecho a la privacidad.

Los creyentes argentinos locales sugieren que la Embajada de China ha estado recopilando datos personales, incluidos datos de reconocimiento facial, de ciudadanos que practican Falun Dafa. Las autoridades parecen utilizar información obtenida de fotógrafos policiales y otras fuentes para identificar y perseguir a los practicantes. Esto plantea serias preguntas sobre la privacidad, las libertades civiles y la represión transnacional.

Contexto histórico e implicaciones

Los acontecimientos del 26 de enero se producen en un contexto de más de 25 años de persecución documentada a los practicantes de Falun Dafa por parte del gobierno chino. Hace más de una década, durante la visita de Xi Jinping, las agresiones físicas a los practicantes de Falun Dafa en Buenos Aires por parte de asociaciones chinas locales y grupos empresariales apoyados por Beijing ocuparon los titulares de la prensa internacional.

El presidente de CASRECH (Cámara de Supermercados y Restaurantes de Autoservicio de Propiedad de Chinos Residentes en Argentina) amenaza a un practicante de Falun Dafa en Buenos Aires, Argentina, el 19 de julio de 2014. Miembros de asociaciones chinas locales atacaron a practicantes de Falun Gong que protestaban pacíficamente por la visita del jefe de estado chino Xi Jinping.

En la actualidad, existen múltiples causas penales pendientes de resolución en los tribunales argentinos, incluidas acusaciones  por “resistencia, agresión y asalto” contra practicantes pacíficos. En cambio, ninguno de los agresores con presuntos vínculos con la embajada china ha enfrentado consecuencias legales significativas. Activistas y organizaciones de derechos humanos advierten que estas acciones revelan una inquietante alianza entre autoridades locales y agentes extranjeros que intentan silenciar a la disidencia y reprimir la expresión religiosa.

Voces prominentes como el abogado Alejandro Sarubbi Benítez y el presentador de streaming Daniel Parisini (alias El Gordo Dan en redes sociales) han denunciado públicamente estos actos de represión. Ambos destacaron que la notoria supresión de derechos pone en peligro libertades fundamentales de los ciudadanos argentinos y socava los valores democráticos.

Un llamado a la acción: detener la represión transnacional

Los incidentes en Buenos Aires resaltan la urgente necesidad de que los gobiernos rindan cuentas y de que haya una supervisión internacional. A medida que aumentan las pruebas de la represión transnacional contra los practicantes de Falun Dafa, los gobiernos democráticos, las organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil deben colaborar para garantizar que las fuerzas del orden respeten la dignidad humana y el Estado de derecho.

La violencia coordinada, las detenciones selectivas y la vigilancia sistemática de los practicantes de Falun Dafa en Buenos Aires muestran claramente los peligros de la influencia diplomática extranjera y la complicidad local. La comunidad internacional debe tomar medidas para que las libertades fundamentales de los ciudadanos se protejan y los responsables rindan cuentas. Una investigación transparente y exhaustiva es esencial para salvaguardar los valores democráticos y los derechos humanos.

El caso de Buenos Aires sirve también para recordar que la represión transnacional puede comenzar con casos individuales pero sus implicaciones tienen alcances más amplios, que involucran los derechos humanos y la libertad de expresión a nivel mundial. Los gobiernos y las organizaciones de todo el mundo deben permanecer en alerta y apoyar los esfuerzos ciudadanos para prevenir la repetición de esas prácticas y defender los principios básicos de la democracia.